Hoy hace una de esas tardes plomizas en las que el gris se destila a través de la preñez de las nubes suspendidas a media altura, amenazantes hasta la insolencia. El mar se encona y lanza sus aguas hacía el cielo en un intento vano por unirse a él como lo estaban en el principio de los tiempos. Ese principio remoto en el que no existían palabras ni símbolos, en los que el equilibrio de todo el universo se condensaba paradójicamente en algo que muchos eones después un humano denominó como singularidad.Hoy he estado viendo Million dolar baby, del viejo Clint. Viejo pero que porte tiene el tío. Parece increíble que el tipo que comía perritos calientes mientras disparaba con su magnum45 a incautos cacos que osaron cometer fechorías en sus inmediaciones, sea capaz de expresar tanto en un primer plano. Tanto Million Dolar como Mystic River son películas magistrales; no me cabe ninguna duda de que se convertirán en clásicos imperdurables junto con otros tantos de su carrera como actor y como director. Me fijé ayer en que en ambas hay un plano cenital que marca el punto de inflexión definitivo dentro de la trama. En Mystic river es ese en el que Jimmy accede con sospecha nerviosa al parque donde yace su hija asesinada; una barrera de policías le impide el paso y aquel que fue su amigo en la infancia le ratifica con la mirada que es su hija la que ha sido asesinada. El gesto desgarrado de un padre enloquecido por el dolor, agarrado por media docena de policías y el plano subiendo lentamente. En Million dolar baby sucede justo después de que la pérfida, hasta el punto de que deseas su muerte, Osa blanca golpea a Maggie con traición impotente. Ella cae, se parte el cuello y el plano subiendo lentamente. Ambos planos son escalofriantes no ya sólo por la maestría con que han sido filmados sino por lo que representan para los protagonistas. Jimmy pierde a lo que más quiere en el mundo, al único legado que le quedaba de su difunta esposa, a partir de ese momento el odio invade su mirada y ya nunca nada será lo mismo si bien es capaz de mantener firme el rumbo de su vida. Maggie pierde todo solo unos minutos antes de alcanzar la cima a la que había ascendido con un tesón y una determinación propios solo de elegidos. Es un golpe demoledor para el espectador impaciente por ver el triunfo de alguien que se lo merece más que nadie. Lo sientes como si fuera la misma Osa la que te hubiera golpeado a ti. Eastwood también noquea a traición con un golpe directo, seco y fundido en negro.
Recuerdo una conversación con una vieja amiga que me decía que fue al video club y que como no le apetecía deprimirse en vez de Mystic River, que había oído que era de bajón, mejor había alquilado Million dolar baby… En fin.











