domingo, 20 de julio de 2008

Treinta y siete grados

El termómetro en la ventana no para de subir. Apoltronado en el sofá trato de moverme lo menos posible. Cada movimiento es un esfuerzo insoportable. El calor sofocante ralentiza la realidad que me rodea y el tiempo parece dilatarse igual que el mercurio del maldito termómetro, que no para de subir. Me viene al recuerdo la canción de Radio Futura, “treinta y siete grados y un montón de huesos…” que empieza a sonar machacona dentro de mi cabeza. La tarareo para intentar que salga pero no hay manera. ”…con algo de pellejo alrededor…”

Mi vecina, la Juana, acaba de salir al patio, supongo que a tender la colada. Si no hiciera tanto calor iría hasta la ventana, como cada día, y la observaría a hurtadillas por entre las cortinas. La ventana está abierta de par en par así que puedo oír como canta mientras tiende los calzoncillos de su marido, que es un mierda, que no la merece. “Arde la calle al sol del poniente…”. Vaya casualidad… también le ha dado por Radio Futura. No sé si estamos conectados o si me oyó tararear antes. Preferiría lo segundo, significaría que está pendiente de mí, que le intereso más de lo que da a entender.

Canto un poco más alto para comprobar si mis deseos son reales o se trata de un delirio más producido por el calor pegajoso: “No tocarte, o quizás, podría devorarte…” De entre las cortinas silba una respuesta que se mezcla con humedad de mar de verano y llega hasta mí espesa: “Eres tonto Simón y no tienes solución...” Me quedo congelado por un instante… me escucha, y yo a ella… pero estoy tan abrasado que no sé interpretar que querrá: ¿Seré tonto por cantar, porque no la entiendo o porque realmente piensa que lo soy?

Cierro los ojos y rasco en mi mente calenturienta. Dibujo su cuerpo lozano desnudo sobre la playa de arena fina. El sol justiciero empapa su figura, el mar en calma chicha y las sombras violentas que destacan aún más sus senos prominentes. El vello de su pubis es azabache y rizado. La miro pero no la toco. Sólo acierto a tocar mi polla, erecta como el mástil del barco que cruza por el mar de mi imaginación.

En el clímax de mi fantasía, justo cuando voy a eyacular en las tetas de Juana, la lozana, el sonido del timbre de la puerta atraviesa por entre la espesura de la habitación. Con pereza rabiosa me levanto, con lentitud dejo escapar a la Juana y a mi playa; acudo hasta la puerta y allí está ella, con su vestido de flores pegado al cuerpo, los pezones que se marcan sin pudor y la melena larga, negra y rizada, como su pubis, suelta… cubriendo esos ojos de mar profundo que me quitan el sentido.

-¿Eres tonto, Simón, o quieres que me ponga el disfraz de pecadora? -dice

Esta tarde, por fin, el termómetro va a reventar, el muy hijo de puta.




5 comentarios:

una mujer dijo...

Buenos días coronel,

Como dije en la sobremesa... ¡Me encanta Radio Futura! y también su espuma de los días...

Aunque no sea un secreto, se lo guardare. Me alegra que me hiciera caso, las puertas mejor entornadas que cerradas, aunque ello suponga que ciertas cosas no agradables también penetren por ellas, las buenas merecerán la pena.

Un abrazo

Coronel Kurtz dijo...

Buenas tardes, Ecume:

Comentarios como el tuyo, el de Rit o el de Vichoff, fueron los que me hicieron reflexionar sobre mi retirada definitiva. En realidad es un buen ejercicio y me viene bien.

Eso sí, decidí volver con otra máscara porque mi pretensión no es otra que la de escribir y votar. Nada más.

Un abrazo

Juan Pablo dijo...

jajaaaa pobre Simón, el calor lo tenía dormitado, medio lento, que vá, medio boludo!.
Excellent Mr. Kurtz.

Saludos a la vecina.

NoSurrender dijo...

El calor de agosto es tan voluptuoso… suerte con la Juana. Sé ligero como la brisa y dile al oído secretos que hagan brotar su risa.

Salud y suerte en el Tintero. De recuerdos allí de este lagarto lascivo.

Ichiara dijo...

Los días de verano tienen esa cosa fatídica que nos lleva a enfrentarnos con los deseos. Bienvenidos sean.

Besos