domingo, 16 de marzo de 2008

El mecanismo del ko

"El cuerpo sabe algo que los boxeadores desconocen: cómo protegerse. El cuello sólo gira hasta un punto determinado. Si lo llevas más allá, el cuerpo dice: ’Eh, ya me encargo yo, está claro que tú no sabes lo que haces. Ahora échate y descansa. Ya hablaremos cuando te recuperes”. Se llama mecanismo del ko".

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Ayer estuve viendo, una vez más, “Million dolar baby”. Lo mío con esta película se está convirtiendo en obsesión. Cada vez que la veo me gusta más. Habla de boxeo, es su tema central, pero tiene tantos mensajes subterráneos… tantos afluentes. Siempre me deja pensativo… con mi cabeza derivando hacia algún lugar en el que no se habría aventurado de no ser, en este caso, por Eastwood.

Una cosa es admitir la genialidad porque no queda otra, porque no hacerlo parecería un sacrilegio, lo haces casi de carrerilla… y otra muy distinta percatarse de su por qué, cuando tienes delante una obra indiscutible. Es tan subjetivo y a la vez tan evidente. Es tan redondo que te atrapa para siempre. Como cuando una canción te perfora y se te queda alojada, perpetuándose en ti y en el momento que te atrapó y la disfrutaste por primera vez. Si no fuera redonda, no sería para siempre. Lo que no es orondo, subjetivamente irreprochable, es tragado por el sumidero, queda, de manera inexorable, olvidado dentro de ese tamiz inflexible que es el suceder de los acontecimientos.

El tiempo, en su extraño devenir, también tiene su mecanismo del ko.

Cada vez resulta más complicado encontrar cosas que me resulten perfectas hasta el punto de llenarme. La música, los libros, las películas… ya no calan como antes, los mitos comienzan a agrietarse, a exhibir evidentes sus pies de barro, los matices quieren difuminarse. Y con ellos se me escapan muchos asideros, quedan atascados en el penúltimo tamiz. Me siento, cada vez más, en un imperfecto equilibrio en el que me resulta complicado saber a ciencia cierta si voy o vuelvo. No sé si el criterio juega a mi favor o mi contra, no sé si se me mueren los sentimientos, vivos, inexplicablemente perfectos, o es que ya no tengo derecho a más... que ya los viví y punto. No sé si esto es evolución o involución, no estoy seguro de si voy ganando o perdiendo, de si han comenzado fallarme las conexiones con el exterior y me encuentro cada vez más incomunicado.

Cada vez hay menos canciones, menos películas, menos libros, menos gente, que consiguen llenarme… el criterio también tiene su mecanismo del ko.

Afortunadamente conservo unos pocos tesoros, visitados y revisitados, mil veces filtrados, y creo que todavía soy capaz de encontrar algunos más. El gozo se espacia, el tiempo y el criterio adquirido no perdonan, y cada vez cuesta más encontrar colores que jalonen las orillas de mi camino. A pesar de las dudas, de las que siempre consigue meterme este tipo llamado Clint, creo que la vida todavía me depara muchas sorpresas… si no ¿qué coño haría yo aquí hablando de él?, si no ¿tendría dudas?





11 comentarios:

Belén dijo...

Pues la verdad es que tienes razón, no si nos volvemos mas selectivos o mas bobos, la cuestion es que cada vez es mas dificil tener mas satisfacciones con los artes verdad?

Besicos

Carlos Paredes Leví dijo...

Coronel:
Le entiendo muy bien cuando expresa esa especie de hast�o ante lo que la vida nos presenta cotidianamente y que poco tiene que ver con nuestras ansias de llevar una existencia digamos m�s her�ica. Yo he tenido muchas veces esa sensaci�n de tedio que se prende a nosotros y nos cala enteramente. Sin embargo, tambi�n he descubierto (con la experiencia, porque no soy tan inteligente) que cada tanto surge algo y/o alguien que trastoca nuestro estado y nos abre nuevas opciones. Por eso vale la pena vivir; por lo inesperado.
Un saludo, extensivo a sus chicas.

PD: Una buena mesa con suculentos platos, un regio vino e interesante compa�a, conforman una escena que nos reconforta con la vida. Al menos, moment�neamente.

Coronel Kurtz dijo...

Belén: Con el arte y con la vida, en general y algunas personas, en particular. Al final se trata de no perder los matices sino de reforzarlos.

Carlos: El placer de las pequeñas cosas, momentáneo e indeleble a la vez. Hay momentos en que todo se vuelve una explosión de color y eso, efectivamente, es lo que hace que la vida merezca la pena, más allá de cualquier otra consideración.

Abrazos

Ichiara dijo...

Entiendo el asco, yo me hermané con él hace tiempo, pero es cierto que alrededor se nos muestran cosas en las que antes no reparábamos, quizás porque el criterio de selección era el equivocado o no estaba suficientemente maduro. Yo compruebo que me conmueven pequeñeces que antes pasaban de largo. A lo mejor es que vamos camino de encontrar lo que verdaderamente nos importa, o lo esencial de las cosas.

Million dollar baby es magistral.

Un beso

DELIRIUMTREMENDS dijo...

Clint es gigante, uno de los grandes, no tiene desperdicio ninguna de sus locuras cinematográficas, es un dios. Pero no me diga que está perdiendo interés por libros, música, etc... O puso el listón muy alto, o simplemente no encontró lo que buscaba. Te lo dice una que para semana santa se ha agenciado las pelis de Trufaut, Lui Male, Renoir, Rhommer, y que sólo he visto una pero ya he rozado el cielo, y me ha dejado llena de cosas. Y los libros.... diossssssss, ahora mismo a mi juicio hay poco interesante, por eso me releo a los clásicos, y me encuentro muy a gusto entre ellos, además, hay algunos de ellos que podría tener una charla con nostros, hombres de ideas avanzadas, mentes abiertas, y sabiduría extrema. Sí, no te canses nunca de todo eso que puede llevarnos de viaje infinito, no, eso no.
Y si hace falta, nada, que te elaboro una lista de, a ver si así te entran ganas.
Un besazo¡

Mad Hatter dijo...

Lo que sucede es que con el paso del tiempo nos hacemos más exigentes y además vamos perdiendo la capacidad de sorpresa y de ilusionarnos por las cosas, de pequeños todo nos sorprende y nos resulta apasionante. En este post titulado "lo malo de ser feliz" trato sobre el asunto.
Que paseis una buena Semana Santa.

Laluz dijo...

Quizás el tamiz se vuelve más selectivo porque aprendimos qué elegir, con qué quedarnos, y cada vez precisamos más excelencia (de esa que nos llena el alma) No está mal volvernos exigentes,la vida es inagotable, depara siempre otra cosa, por eso la búsqueda es incansable.

Juan Pablo dijo...

No ví la película, porque supongo que me vá a aburrir...
Imagináte éntonces cuánto te entiendo!

Anónimo dijo...

No me gustó esa película. No logré verla entera, me dormí. Como considero al Coronel una persona de buen gusto haré otra prueba, a ver si consigo meterme en ella.

Toda obra de arte interactua con el que la ve o la escucha y su consideración final no depende sólo de la propia obra sino de la disposición de quien la percibe. He dicho obra de arte pero la reflexión vale casi para cualquier cosa: un beso, un paisaje, unas palabras, una sonrisa, un silencio. Si en un momento dado se produce una comunión perfecta entre lo percibido y quien lo percibe....surge la chispa.

Suelo usar ese calificativo de redondo para llamar a las cosas que considero completas. No me he encontrado con mucha gente que también lo haga, pero hay que ver que bien define la excelencia.

En las artes tiene su explicación que cada vez encontremos menos cosas redondas. Ya conocemos la mayoría. Nos hemos leído los mejores libros escritos en todas las épocas que han pasado imnumerables filtros para llegar hasta aquí. De lo que sale ahora, puede que alguno lo pase, o puede que dentro de un siglo nadie sepa nada de ellos. Están sin filtrar y nosotros ejercemos de filtro. Lo mismo vale para la música y demás artes.

No quería escribir tanto. Soy Mar...

Saludos

Coronel Kurtz dijo...

Estoy de acuerdo con todos ustedes...
El problema que a mí me acecha no es que no encuentre cosas buenas y que merezcan la pena. El problema es que cada vez me conmueven menos cosas (ya lo dice Hatter). Escucho una canción de moda y resulta que ya la he escuchado cien veces antes, con otro ritmo u otra letra... pero son los mismos acordes repetidos una y otra vez, los mismos clichés, los mismos subterfugios... la vida cada vez más evidente, con menor capacidad para sorprenderte. Imitadores imitándose, reposiciones y revivals, la espiral que acaba por convertirse en un circulo en el que ya poco importa la dirección que tomes porque siempre acabarás por volver al mismo lugar.
Y además, que coño, es que es lo natural...

Anónimo dijo...

tio tienes k exar un polvo y despues pintarla y hacerle una poesia k eres muy romantiko. saludos friki