domingo, 30 de diciembre de 2007

El infame que clama en mis adentros

No sé ustedes, pero yo, tengo un personaje en mi interior que me habla y me distrae de mis quehaceres, pero, no tranquilo con eso, también se permite el lujo de discutir y cuestionar mis deseos, digamos, más inmediatos. Tirando de ánimo imaginativo les pondré el clásico ejemplo: el despertar matutino. Yo clamo por dormir un poco más, pido poco, diez o quince minutos a lo sumo ¿es tanto? Sí. Es una barbaridad, es la diferencia entre llegar a tiempo, o no, a hacer la retahíla tareas que me fueron asignadas por el infame que vive aquí dentro, la pasada noche, justo antes de cortar mi conexión con él.

Paz…Hasta que el muy cabrón reanuda sus retransmisiones con el primer rayo de luz que atravesó por entre las cortinas, antes, mucho antes, de que el despertador sonara. Discutimos, entonces, mostrando ambos los razonamientos más sugerentes, unas veces gana él y otras consigo la retirada onírica, pero, siempre, absolutamente siempre, el infame está ahí, al pie del cañón, infatigable en su perpetua batalla. Pomposamente se autoproclama “La parte racional”. Ja, como si eso existiera más allá de su pobre imaginación. Y, por cierto ¿Parte de qué, de mí? ¿Dónde hay que firmar para que me den de baja?

No sé el de ustedes, pero el mío, como ya he apuntado, anda escaso de imaginación. Casi podría vaticinar, con un mínimo margen de error, cual será su siguiente palabra. Su capacidad de sorpresa es inversamente proporcional al tamaño de su aplastante lógica. Pero llegados a ciertos extremos ¿A quién le importa la lógica? Yo, desde mi espíritu tendente a la falacia y a la rebeldía, que no deja de ser la mejor formula para luchar contra lo inapelable, me encanta desafiar sus preceptos y sus certezas, tocar un poco los huevos y realizar actos que en apariencia, aparecen carentes de sentido pero, que curiosamente, suelen estar plenos de sensibilidad para conmigo mismo porque suelen ser etéreos, desintoxicantes, desatascantes, magnánimos pero, sobre todo, liberadores. Queda el infame, por esos momentos que pueden ser minutos u horas, relegado a la prisión de la lógica idiota, que también existe, como queda patente en esos instantes.

Luego viene el cantar de la culpa. Retorna el infame con el hacha de guerra en todo lo alto dispuesto a recobrar todo el tiempo perdido. Debo confesar, que últimamente, en realidad casi siempre, el tipo este que en un famoso cuento adoptó aspecto de grillo resabido y repelente (¿por qué será?), habla y habla sin que servidor le preste más atención de la debida. Se tienen que encender todas las luces de alarma, sonar implacables las sirenas, para que pase a desatascar mis oídos cansados y tome en consideración sus, casi siempre, sabios consejos.

Todo esto me lleva a ser como soy, un tipo despistado que ha aprendido casi todo lo que sabe por medio de la empírica. Incapaz he sido, a pesar de los años transcurridos desde mi alumbramiento como ser que piensa, de tomar las debidas precauciones antes de darme un ostión. Así ando, de ostión en ostión, aprendiendo los misterios de mi vida, que es mía y por eso hago con ella lo que me da la gana, escalando, como muy acertadamente dice mi padre, por el lado más arriesgado y complicado, esta montaña que es mi dualidad.

Y el infame señala las veredas de paz y tranquilidad, pero a mí se me antojan un coñazo. Además, ya me he comprado un casco. Sirve para amortiguar los golpes y la voz de este tipo que clama en mis adentros.

10 comentarios:

Carlos Paredes Leví dijo...

Compa�ero; o gana �l o t� consigues una victoria amarga. Por que tras el triunfo, aparece su amiga la culpa y te jode el poder saborearlo. Es as� y la emp�rica no hace m�s que confirmarlo.
Un saludo, coronel.

Laluz dijo...

Coronel: creo que vos sos una persona mucho más interesante que el infame, pero no se lo digas porque seguro te sale con alguna de sus teorías desconvincentes.Shhh! es un secreto...

NoSurrender dijo...

Yo he llegado a un acuerdo con ese hijoputa que pretende dominarme. Pongo el despertador diez minutos antes. Así los dos podemos quedar contentos, yo transgrediendo y él ordenando. Soy tan fácil de engañar!

Pradero dijo...

Por momentos no estoy seguro de quién de los dos es el infame.
Igualmente se trata de coonviviiirr...

BATIOLA dijo...

Si el infame fuese, de los dos, el propietario de la imaginación, los papeles estarían cambiados, y serías tú el infame que a todos nos tendría engañados.

Si; ese LP de Asfalto me lo sabía enterito (y uno de Bloque), aunque hace mas de dos años que no lo escucho (el de Bloque, quizá veinte).

Un abrazo.

Mad Hatter dijo...

¡Bienaventurado seas Coronel!¡Menos mal que todavía queda alguien con conciencia! Créeme es mucho mejor tener a ese personaje, por muy pesado y predecible que parezca, que no tenerlo, si lo perdieras le echarías de menos. Además, tiene una bonita chistera muy parecida a la mía.
¡Feliz Año! ¡Cri-cri!

jafatron dijo...

Coronel, yo creo que deberíamos juntar a todos nuestros personajes internos, emborracharlos en una gran fiesta sorpresa y enseñarles que no pasa nada por llegar algún día tarde, ni por hacer de vez en cuando las cosas mal sin tener remordimientos... vamos, que a veces hay que ser un poco malo, joder!! Sienta bien.
Saludos y feliz año, a ti y a las tuyas!!

Coronel Kurtz dijo...

Carlos: Yo pensaba que lo de la culpa era más de los cristianos que nos la meten a saco desde que nacemos...

LaLuz: eres un cielo. Mantendremos al tipo fuera de este asunto. :)

Surrender: También utilizo la técnica del engaño... pero el asunto viene después justo cuando hay que levantarse :)

Pradero: La duda ofende... Por supuesto que yo en mi mismidad.

Bati: Imaginación poquita... poquita. Del todo previsible

Hatter: Yo pensaba que el sombrero te lo había comprado a ti :) No te sobra razón en lo que dice... el arte es ser un incosciente de vez en cuando sin que los remordimientos te carcoman después.

Jafa: Bienaventurados los ojos que te leen. Bienvenido al nuevo lugar.
Apoyo la moción!

Saludos, Abrazos y Besos

vitruvia dijo...

Tras darme un buen paseo por todas las entradas de esta página, dejo para otro día las anteriores, porque mi, también infatigable, infame, no para de recordarme que el mundo no se acaba esta noche y que mañana hay que seguir dándole cuerda a la rutina.
Un saludo.

Coronel Kurtz dijo...

Bienvenida, vitruvia. Descanse...